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El mito Amerindio

El mito, es una historia, un relato especialmente relacionado con la religión y las experiencias espirituales. La narración mítica nos habla de acontecimientos que suceden en tiempos primigenios, fuera de la dimensión ordinaria del tiempo, en los que actúan dioses, demonios, héroes, y nos explican cosas que sólo así , a través del mito, entendemos e interpretamos la realidad presente, vemos como el hombre a lo largo y ancho del planeta y en todos los tiempos, ha necesitado expresar sus anhelos, sus deseos y soñar con otras realidades, con otros mundos dentro de éste.

Los indios Sioux son un grupo nativo norteamericano de unos 8.500 individuos que viven en Canadá y unos 78.000 en Dakota del Norte, Dakota del Sur y Montana. Existió un buen número de tribus Sioux, los Oglala, los Santee, los Teton … que, con su legendario jefe “Toro Sentado” a la cabeza, mantuvieron una dura guerra contra los Estados Unidos en las décadas de 1850 y 1890, siendo finalmente replegados a reservas, desde la que se mantienen a la cabeza del activismo nativo frente a la administración en lucha por sus derechos y su identidad cultural. Tradicionalmente fueron cazadores de búfalos y vivían en tipis, tiendas cónicas de planta circular cubiertas de piel de búfalo. Su religión, la danza de los espíritus, es de carácter animista y rica en ri-tuales chamánicos.

Sus conocimientos y sabiduría se transmitían oralmente de padres a hijos y sus mitos contienen su rica cultura, su visión del mundo y los misterios del cosmos.

Los Sioux atribuyen sus costumbres guerreras a Ictinike, padre de la mentira y de todas las cosas malas. Éste era hijo del dios del sol pero ofendió a su padre, por lo que fue expulsado de las regiones celestiales, iniciándose así su andadura por la tierra y protagonizando numerosas historias.

Tras un día entero caminando Ictinike se encontraba exhausto y pidió a un buitre que le llevara sobre sus alas. Éste accedió de mala gana e Ictinike subió sobre el pájaro y volaron largo trecho, pero el buitre cansado de su incómodo acompañante hizo un brusco giro y lo dejó caer sobre un árbol hueco, donde quedó atrapado y maltrecho. Tras unas cuantas horas, comenzó a tener hambre y una sed espantosa y fue entonces cuando oyó acercarse a un grupo de mujeres. Ictinike llevaba su cuerpo cubierto con pieles de mapache y aprovechando unas grietas del árbol, dejó las colas salir por ellas. Las mujeres al verlas pensaron que unos mapaches se habían quedado atrapados en el viejo árbol y con sus pequeñas hachas hicieron un agujero para liberarlos. Naturalmente fue Ictinike quien apareció por el agujero y las mujeres al verlo huyeron horrorizadas. Éste se tumbó en el suelo y fingió estar muerto, y enseguida los pájaros carroñeros acudieron para darse un festín con el cadáver.

Mientras lo picoteaban, apareció el malvado buitre y en cuanto éste se acercó, Ictinike lo atrapó y le arrancó todas las plumas de su cabeza en furiosa venganza.



Es por esto que los buitres no tienen plumas en la cabeza.

Firmado: José Antonio Plaza, Delegacion Madrid ©“SEAMP”, 2009

joseaplaza@seamp.net