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Combustion espontanea

La llamada “combustión espontánea” trae de cabeza tanto a científicos como a parapsicólogos. Consiste en una rara reacción por la cual un cuerpo físico sin ninguna alteración visible se quema rápidamente por un fuego que al parecer emana de su interior. ¿Qué puede provocar este fenómeno?, a mi personalmente es tema que me tiene enormemente intrigado, por lo cual vamos a hacer un repaso por diferentes testimonios (la mayoría por desgracia no pueden contarlo) y definiciones.

Definición según “wikipedia” de combustión espontánea:

La combustión espontánea es el supuesto incendio del cuerpo de una persona sin una fuente de ignición externa fácilmente identificable. La combustión puede provocar simples quemaduras y ampollas en la piel, humos, o una incineración completa del cuerpo. Esta última es la forma más frecuentemente «reconocida» como combustión espontánea. Hay mucha especulación y controversia sobre la combustión espontánea. No es un suceso natural comprobado, pero muchas teorías han intentado explicar su existencia y cómo puede ocurrir. Las dos explicaciones más comúnmente ofrecidas para explicar las aparentes combustiones espontáneas son el fuego con efecto mecha y el provocado por la rara descarga estática, ninguno de los cuales es espontáneo. Aunque puede demostrarse físicamente que el cuerpo humano contiene suficiente energía almacenada en forma de grasa y otros tejidos para consumirse completamente, en circunstancias normales los cuerpos no sostendrán un fuego por sí mismos.

Llegados a este punto nos preguntamos ¿Qué hay de claro entonces en el efecto mecha o combustión espontánea?, pues por desgracia tenemos que decir que de claro hay bien poco, por que hasta el día de hoy nadie ha formulado o demostrado una teoría viable para alguno de ambos bandos “científicos y parapsicólogos”.

 A continuación unos cuantos casos de combustión espontánea extraídos de la web “lo-inexplicable.com.ar”, debemos ceñirnos a ello ya que en mi entorno no he podido presenciar ninguno y pienso que hay muy pocos agraciados “o no” que lo hayan podido hacer.

La combustión del doctor Bentley

El doctor J.Bentley, médico retirado, vivía en la planta baja de un edificio en Coudersport, Pennsylvania. En la mañana del 5 de diciembre de 1966, Don Gosnelí entró en el sótano del edificio para leer el contador del gas. En el sótano flotaba un humo azul claro de olor extraño.

Gosnelí descubrió por casualidad, en un rincón, un montón de cenizas. Nadie había respondido a su saludo al entrar, de modo que decidió ir a echar un vistazo al anciano. En el dormitorio había el mismo humo extraño, pero ni rastro de Bentley. Gosnelí miró en el cuarto de baño y se enfrentó con una visión que no olvidará nunca.

El suelo estaba quemado y en él se abría un enorme hoyo por donde se veían las tuberías y vigas que había quedado al descubierto. Al borde del hoyo vio una pierna marrón, desde la rodilla hasta abajo, como la de un maniquí. ¡No miró más! Gosnelí huyó del edificio a toda prisa, y fue a dar parte de su macabro descubrimiento.

Fuego interior

El bombero Jack Stacey, acudió al incendio de un inmueble abandonado de Londres. La casa no tenía señales de daños por fuego, pero cuando Stacey examinó su interior, se encontró el cuerpo en llamas de un vagabundo al que conocía como Bailey. Tenía una hendidura de unos diez centímetros en el abdomen -recuerda Stacey-. Las llamas salían por ella con fuerza, como un soplete. Para apagar esta violenta llama, Stacey dirigió el chorro de la manguera al cuerpo del vagabundo, extinguiendo -dijo- la llama en su origen.

No hay duda de que el fuego se inició en el interior del cuerpo.

No llegó a saberse la causa real del incendio. En el edificio no había gas ni electricidad, y no se encontraron cerillas. Incluso en el caso de que el vagabundo hubiese dejado caer un cigarrillo encendido sobre sí mismo, se ha demostrado que no habría sido suficiente para producir una llama tan destructora.
Sobreviviente quemado

Unos recientes informes forenses demuestran que las víctimas de la CHE habían inhalado grandes cantidades de humo, sugiriendo que solo se producía en personas vivas. Afortunadamente, las víctimas parecían adormecerse al iniciarse la combustión. El caso de Jack Angel parece ser una prueba de ello. En 1974, en Georgia, Estados Unidos, Angel se fue a dormir y despertó cuatro días mas tarde con unas quemaduras tan horribles que fue necesario amputarle el antebrazo derecho. Por otra parte, el pijama y las sabanas de la cama estaban intactos y no sintió ningún dolor hasta varias horas después de haber recuperado la conciencia. Angel no pudo recordar como se hizo las lesiones, incluso bajo regresión hipnótica.



Por desgracia y por más testimonios o definiciones que mostremos no llegaremos a una aclaración sobre el fenómeno. El hecho puso en alerta a los científicos que rápidamente empezaron a formular sus teorías y a realizar pruebas para determinar una cierta lógica o motivo aparente para lo sucedido, pero después de todas las pruebas realizadas y de todas las teorías formuladas dejaron el caso como “misterio inexplicable”. Resulta difícil que a la ciencia actual se le escape algo, pero sin duda hay y habrá muchos misterios como este.


Firmado: Félix Pérez

Delegacion Almeria ©“SEAMP”, 2006