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La sardana, una cuestion de siglos.

Para la mayoría de personas a las que nos gusta investigar mitos, leyendas, hechos y otros fenómenos cuya auténtico origen suele perderse con el paso de los siglos debido a muchos motivos –entre los que cabe destacar también el político-, pueden existir tradiciones a las que se les ha dado una menor importancia que a otras a la hora de su investigación. Más aún, si esta tradición es muy antigua, su origen recae inmediatamente en un asunto exterior a la Península Ibérica ya que por defecto y, en el sentido lineal de la historia oficial, es difícil atribuir una civilización original en esas tierras antes de la época de los romanos. Éste es el caso de la Sardana, baile tradicional de Cataluña.
A la sardana se la sitúa o bien originaria de la isla de Cerdeña o bien de un baile que se gestó por allá los siglos XV o XVI. En todo caso la historia no le merece más de 400/500 años de antigüedad aproximadamente. Pero existe un pequeño grupo que se atreve a confinarlo en una danza muchísimo más antigua.
Antes de continuar y en relación a Cerdeña, observemos que la mayoría de las explicaciones sobre el porque de ése nombre son muy confusas y contradictorias. Unos lo atribuyen a “Sardon”, palabra que apuntan de origen griego y que afirman que significa “Sandalia” refiriéndose a la forma de Italia. O que ese mismo nombre “Sardus” se refería a un capitán fenicio venido de Cartago, o “Sardius”, denominación de una piedra sagrada, etc. No seré yo quien contradiga todas esas curiosas historias, sin embargo la palabra “Sardo” o “Sard” forma parte de los nombres de Cerdaña (Cataluña), Cerdeña (Francia), Sardana (baile). Curiosamente el cerdo (misma raíz) es el plato típico de la Cerdaña en Cataluña y de Cerdeña en Francia, así como la cabra salvaje de ambos lugares Isard, que en realidad hay que pronunciar Sard, ya que la “i” no forma parte de la palabra (igual ocurre con la palabra “Ibero”). La palabra “sardina”, en referencia al pez común en la zona de la isla de Italia, también recibe esa raíz. La capital de la Cerdaña, Puigcerdà se refiere a un lugar de los “Sardos” o “Sardetan”. Entre otras muchas coincidencias, la lengua llamada Nurago o Paleosardo que se hablaba en la isla de Cerdeña antes del siglo III a.C. tiene muchas similitudes con las lenguas primitivas de la península ibérica. Por ejemplo los que califican sufijos: “Aiko” o “Etani”, entre otras palabras (Ej.: íberos: Edetani o Edetan). Curiosamente, el pueblo que hablaba el “Sard” (lo que llaman Paleosardo en aquella época) lo califican de misterioso debido al origen desconocido de su procedencia y se llamaban “Shardanos” o “Shardana”, vinculados a los famosos “pueblos del mar”, aquellos que atacaron el Egipto de los faraones. También se le atribuye a la raíz Sard / Sar el significado de “piedra”, el sardónice. Y en ése caso se la ha atribuido a la antigua capital de Lidia “Sardis o Sardion”. Era muy valorado ya que se utilizaba como material para los camafeos y era antiguamente más estimado que el oro. También “piedra” era entendida ésta como el centro, la fuerza, el conductor o jefe (Tsar en Rusia), la piedra angular o roca que los masones interpretaban e interpretan a la hora de construir sus templos: todo gira alrededor del centro.
En todo caso, la región de la isla de Cerdeña más vinculada a las danzas es su centro: la región de la Barbagia, de donde son las siguientes representaciones de Sardanas.
Volviendo al tema del baile en sí, Jordi Bilbeny en un artículo que escribió comenta que en el año 1976, Nolasc Rebull publicó “Els Orígens de la Sardana” (Los orígenes de la Sardana) con la finalidad de investigar y dar luz sobre este tema. El resultado fue incierto pero ya apuntó pistas de que este baile pudo haberse realizado en un contexto diferente al que estamos acostumbrados a verlo, es decir, diferente a su estilo armónico y equilibrado. Comenta Bilbeny en su artículo que en el Liber Consolatus del Archivo Municipal de Olot (Capital, ya en 1552, se prohibió el baile de la sardana y “altres balls deshonests” (otros bailes deshonestos). Bueno, habría que entender lo que en esa época entendían las autoridades como “deshonesto”. Durante ese siglo, el XVI, hubo varios atentados de prohibición de la sardana y órdenes de cancelación expresas en muchos casos por falta de “honestedad”, entiéndase esa última palabra por libertario o indecente.
Pero no solamente la Sardana estaba descalificada por su deshonestidad, si no que haciendo marcha atrás en el tiempo se la acusaba de herejía o algo parecido, la iglesia la prohibió bajo amenaza de excomunión ya que, de alguna manera estaba vinculada con la brujería o, mejor dicho, les bruixes, prohibiendo su baile en viernes, por un lado porque era el día principal en que se celebraban las juntas de les bruixes y, por otro, porque en un viernes tuvo lugar la pasión de Jesús de Nazaret. Igualmente, los indicios o referencias a los que bailaban ese baile en esa época era que lo hacían desnudos y en círculo y que después adoraban al demonio.

Es evidente, que eso lo escribió la Iglesia para perjudicar el baile de la Sardana y así lo plasmaron los maestros masones en iglesias y catedrales, aunque de esas representaciones quedan bien pocas. Afortunadamente, alguna hay como en la puerta de Sant Iu o Sant Ivo de la Catedral de Barcelona. Esa es la puerta más antigua que se conserva de la época gótica, construida bajo el mandato episcopal de Bernat Pelegrí que vivió de 1288 a 1300. Ése era el mal representado que había fuera de la iglesia. Cuando cruzabas la puerta entrabas en el Reino de Dios, y, por tanto, las bruixes i bruixots, (por extensión: el mal) quedaban excluidos.
Lo importante, a parte de esa prueba ocular, es que de las referencias temporales de la Sardana del siglo XV o XVI podemos realizar un salto al siglo XIII. De todas maneras y en mi opinión la Sardana hunde sus raíces en un pasado mucho más antiguo.

Comenta el escritor Jordi Salat en un artículo “Laietanas” que las pintures rupestres de El Cogull a Les Garrigues, Lleida (Catalunya) representan mujeres iberas bailando un baile que algunos historiadores dicen que era en círculo como la sardana (de hecho como muchos indios norteamericanos también). Reconoce abiertamente en su artículo que laia es una palabra íbera vinculada al vasco, que los “laietanos” eran georgianos, derivado de los nombres Geo y Ergon. Que esa cultura conocía la escritura y el arte y que el papel de la mujer era importante, y que, por supuesto,  tenían sus cantos y danzas.
Y añade en la descripción de un mapa. “Se debe tener presente que el nombre original de Elna, que esta cerca de Perpiñan, era Iliberis y que el nombre original de Granada también era Iliberis (Andalucia o Países Béticos). Y que la Iberia oriental de Europa es, entre otras naciones, en los alrededores de Georgia, Ucrania y Siberia”.

Sorprendente, ¿no?
Es verdad que la mujer tuvo otra condición en la sociedad de la que le permitieron otros períodos de la historia en occidente. De nuevo, pocas son las pruebas físicas que existen pero, “¡haberlas hailas!”. Por ejemplo, esta impresionante pintura en esta jarra ibérica en la que observamos una mujer joven –cazadora o luchadora- cabalgando entre la maleza.  Las mujeres tenían un papel importante en aquella sociedad, así como los hombres y ¡los caballos!, aunque esto casi es material para otro artículo.
También las mujeres y los hombres por igual tenían un gran sentido de la música y en concreto del baile. Uno de los hallazgos más importantes fue el del vaso de Sant Miguel de Llíria en el que la flauta suele tener un papel central en las representaciones de éste tipo, al igual que otros instrumentos de aire.

De todos los instrumentos tocados en la sardana que se han ido añadiendo en la evolución de la música los más antiguos son la flauta, el tamborilet (tambor pequeño) y los antiguos trombones o trompas de música. Otras coincidencias con el baile de la sardana es su forma. Nada sabemos de esta posible relación, las únicas pruebas y las mejores siempre son las físicas, en éste caso las imágenes. Las semejanzas entre esta primera foto con imágenes legadas a nosotros en vasijas iberas es sorprendente.
Coincidentemente, la foto inferior muestra el baile del “Contrapàs Cerdà”, una versión de contrapaso netamente comarcal originario del “Pla de Cerdanya” (Según Francesc Pujol y Joan Amades en el Cançoner Popular de Catalunya, 1936). En realidad y hasta no hace muchos años existían varios tipos de Sardana, cada uno según su propia evolución comarcal.

Nada hay que pruebe que la Sardana realmente haya perdurado durante centenios o milenios con un tipo evolutivo, que por otro lado es normal que lo tenga. El objetivo de su baile o finalidad pudo haber sido la misma o no. Notablemente y por herencia del “enciclopedismo” del siglo 18 y de la moda por el estudio de sociedades tribales del 19 y principios del 20 se atribuyen las danzas de manera consensuada a algún tipo de ritual, ya sea para alguna forma de comunicación extrasensorial con los dioses.
Sin embargo, la danza no tiene porque haber sido ritualista. Pudo serlo pero no por norma. Quizás simplemente bailaban de alegría o como celebración. Yo no llamaría el baile en una discoteca de ritual. Pero claro, a lo mejor un investigador de aquí mil años lo ve de manera diferente.

Así parece que la cultura que acompaña la Sardana era geográficamente extensa. Hemos de observar que esa misma cultura es la que adora a las “Madres” precristianas, muchas veces llamadas las “madonnas”. La Madre que amamanta a un niño ofreciéndole su pecho, cosa que después se cambió por una imagen sin pecho, puesto que no fue bien visto por otros regímenes morales o políticos. El caso se encuentra en Cataluña, sur de Francia, Italia, etc.
La cultura de los Sardos era extensa y compartían muchas características en Cataluña, Cerdeña, Provenza y en otros lugares más distantes aunque igual de antiguos. No puedo dejar de pensar en otro de los indicios importantes que reflejan esa divergencia en la historia oficial. Es el caso del gorro occitano; la “barretina” que todas las tradiciones antiguas señalan ligada a la famosa Guerra de Troya. Efectivamente, los llamados griegos, frigios y otros portaban el gorro llamado “de la Libertad”, ¿pero quiénes eran exactamente?

La beretina, puede verse aún en multitud de elementos arqueológicos y dibujos. Desde monedas de la época, pasando por dibujos antiguos, culturas itálicas (Cerdeña), Los Reyes Magos o Magoi, en esculturas, inclinada hacia atrás o hacia delante ya que dependía de la región, utilizados con un significado muy específico en la Revolución Francesa, que recordemos se gestó en Marsella y mucho más tarde en escudos como el sello del senado americano o el escudo de armas de Cuba, evidentemente por otras razones y ya en época moderna.
El misterio subyace en todas estas tradiciones que de alguna manera han perdurado durante cientos de años y nos habla de un mundo y una realidad histórica apasionante.

Firmado: Daniel Rodellas

Investigador y director del programa El Cercle Enigmàtic / Radio El Vendrell

www.elcercleenigmatic.info

cercle.enigmatic@hotmail.com