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Premios Darwin

La primera vez que oí hablar de “Los Premios Darwin” pensé en que eran una leyenda urbana de esas que con Internet, encuentran campo abonado para su rápida distribución, así que en principio, no le presté más atención al tema. Algún tiempo después, mientras comentaba con un amigo un artículo sobre leyendas urbanas que escribí, me acordé de ellos, y pensé ponerlos como ejemplo de la transmisión de dichas historias, pero, y he aquí mi sorpresa, pude comprobar que si bien es cierto que la naturaleza de dichos premios y su difusión a través de correos electrónicos en cadena bien pueden indicar que se tratan de historias sin fundamento, no cumple otros de los requisitos fundamentales de una leyenda urbana, que no es otro que la comprobación o no de lo que se cuenta.
Así tenemos que si en una leyenda urbana nunca hay nombres concretos, ni fechas, y casi siempre ha ocurrido a un amigo de un amigo o a un primo del vecino, en este caso, existe una institución que realmente otorga el premio y que los premiados, aunque cueste creerlo, existen y es fácilmente comprobable tanto en hemerotecas, como en archivos policiales y hospitalarios.

Un “Premio Darwin” en realidad es un premio irónico, y este nombre viene a colación por las teoría de la “Evolución Natural de las Especies” de Charles Darwin, quien defendía que la naturaleza prescinde de los individuos genéticamente menos agraciados, con lo cual en siguientes generaciones, la raza es cada vez mejor al haber ido la evolución natural desechando a los mas débiles.
Con lo cual nos encontramos, que quien recibe uno de estos premios ha cometido alguna estupidez  o error absurdo que le ha conducido a la muerte o a la perdida de la capacidad reproductiva, mejorando así a la raza humana.
Así pues, “Los Premios Darwin” se conceden, generalmente a título póstumo, a aquel o a aquellos individuos que se eliminan del archivo genético de la manera más espectacular. Existe la excepción, que son aquellos premios que se otorgan a personas que pese a no haber muerto, han perdido la capacidad reproductiva de una manera poco ortodoxa.
En 1994 se crea el sitio Web www.darwinawards.com, donde la escritora Wendy Northcutt establece cuales son los cinco requisitos para optar al dudoso honor de conseguir uno de estos premios. Estos requisitos son:
            1.- “Incapacidad de crear descendencia”. El nominado debe estar muerto, esterilizado o haber dejado inutilizados sus órganos sexuales.
            2.- “Excelencia”. Increíble despiste o pasmosa lógica que no puede funcionar nunca. Estupidez única y/o sensacional aplicación de esta.
            3.- “Auto selección”. Causa y efecto de la propia desaparición o esterilización. Mérito incondicionalmente individual.
           
            4.- “Madurez”. La persona debe ser mayor de edad y estar en posesión de la totalidad de sus facultades físicas y mentales.
            5.- “Veracidad”. El hecho ha de estar perfectamente comprobado.
Unos requisitos que Wendy Northcutt se encarga de comprobar, evitando así que se cuelen leyendas urbanas, a las que dedica un apartado en el sitio Web, y que se otorgue el premio a niños o personas disminuidas psíquicamente.
Nos encontramos entonces con una recopilación de muertes totalmente absurdas, de personas realizando alguna actividad que vista desde fuera, se sabe que conduce a la muerte, y aunque algunas de las historias son un poco macabras, todas y cada una de ellas se han podido constatar, y como ejemplo de ello, a continuación veremos algunos de los premiados.
- En 1995, se concedió a un hombre que fue aplastado hasta morir por una máquina de Cola de la que intentaba sacar un refresco gratis. ¿Por qué es esto tan extraordinario? Al parecer, según la policía e informes del depósito de cadáveres, el caballero en cuestión tenía aproximadamente 3 dólares en monedas y aproximadamente 25 en billetes en su bolsillo.
- En 1996, un campesino polaco llamado Krystof Azninski, podría clasificarse como el hombre más “macho” de Europa al decapitarse él solo. Azninski, de 30 años, había estado bebiendo con amigos cuando alguien sugirió que se desnudaran y jugaran algunos “juegos de hombres”. Comenzaron por golpearse uno a otro en la cabeza con carámbanos, pero luego un hombre tomó una sierra de cadena y se cortó la punta del pie. No queriendo quedarse atrás, Azninski tomó la sierra y gritó “¡Miren esto, entonces!” giró la sierra eléctrica hacia su propia cabeza y se la cortó.
- En 1997, fue un año prolífico, ya que fueron varios los premiados.
- Robert Puelo, de 32 años de edad, estaba al parecer causando problemas en un mercado de San Luis. Cuando el dependiente amenazó con llamar a policía, Puelo cogió un perrito caliente, lo introdujo dentro de su boca, y se alejó sin pagar. La Policía lo encontró inconsciente delante de la tienda: los médicos sacaron una salchicha vienesa de 15 cm. de su garganta, donde le había ahogado hasta producirle la muerte.
- Un muchacho de 17 años se mató en la estación de ferrocarril de Siebnen-Wangen, Cantón Schwyz, Suiza, durante la tarde del 27 de abril de 1997. El joven se electrocutó cuando subió encima de un tren y se agarró a los cables eléctricos. Quería probar a un amigo que no había corriente en los cables eléctricos del ferrocarril durante la noche
- Dos estudiantes universitarios de Houston fueron arrollados por un tren el 28 de marzo de 1997. Habían puesto monedas en la vía del ferrocarril para verlas despachurrase en una forma alargada. Después de colocar las monedas en la vía, se alejaron para ver desde una "distancia segura" como llegaba el tren. Desgraciadamente, se alejaron y esperaron sobre otro juego de vías en el que llegaba otro tren desde la dirección contraria. La policía encontró sus alargadas formas más tarde.
- Un hombre de 38 años murió en Jenkins Township, Pennsylvania (EEUU), en noviembre, un par de horas después de haber visitado a un amigo para ver sus culebras. Según el amigo, el hombre había metido la mano en el tanque de una cobra y había tocado a la víbora, que luego lo había mordido. Negándose a ir al hospital, el hombre dijo “soy un hombre, yo me las arreglo,” y se fue a un bar,  donde tomó tres bebidas y les presumió a todos los presentes que una cobra lo acababa de morder. Una hora después, había muerto.
- Sylvester Briddell, Jr., de 26 años, se mató en febrero en Selbyville, Delaware (EEUU), mientras ganaba una apuesta hecha con sus amigos, quienes afirmaban que él no se atrevería a meterse un revólver cargado con cuatro balas en la boca y oprimir el gatillo.
1998
- William S. Burress, de 49 años, cayó y murió en Cincinnati (EEUU) en octubre, minutos después de haberse deslizado de una ventana del segundo piso de la cárcel del condado de Hamilton, donde estaba detenido bajo cargos de robo. La cuerda de seis metros que Burress se había confeccionado con sábanas se cortó en dos, haciéndolo caer al pavimento. Un empleado de la cárcel dijo que oyó un ruido fuerte en la calle y alguien que gemía "Ohhh, mi cabeza".
-  En julio, un hombre de 28 años se ahogó en Mount Clemens, Michigan (EEUU), en una piscina de un complejo de apartamentos mientras ganaba un juego con amigos sobre quién podía contener la respiración bajo el agua por más tiempo.
1999
- Un abogado y dos amigos suyos estaban pescando en el lago Caddo en Texas cuando se desató una tormenta eléctrica sobre el lago. Todos los demás barcos se dirigieron inmediatamente hacia la costa, pero no el abogado y sus amigos. Solo en la parte trasera de su botecito de aluminio, este individuo se puso de pie, alargó los brazos en forma de crucifijo y gritó "AQUÍ ESTOY, DIOS, ¡DISPARA!" Y Dios respondió. Los otros dos pasajeros del barquito sobrevivieron el rayo con sólo quemadas menores.
2001
- Memphis, Tennessee (EEUU) Un hombre intentó ganarle al tren conduciendo su automóvil alrededor de las barreras de seguridad del cruce y como resultado chocó violentamente contra otro vehículo que estaba ejecutando la misma maniobra desde el lado opuesto de los carriles. El otro conductor había tenido la misma brillante idea. El primer conductor murió en el impacto. El accidente ocurrió a un lado de los rieles, y el tren pasó sin ser obstaculizado por los vehículos.
Por último, para terminar con los casos de muestra, uno de los casos que necesitó contar con la Policía Federal de Estados Unidos.
La Patrulla de Carreteras de Arizona, tropezó con un montón de metal derretido empotrado en la ladera de un precipicio junto a una curva de la carretera. Los restos se parecían a los de un accidente aéreo, pero tenían aspecto de automóvil y no se había informado de ningún accidente aéreo en la zona.
Tras pedir ayuda al FBI, y realizar este cuerpo las averiguaciones pertinentes, se pudo reconstruir la historia. Parece ser que el conductor había conseguido de alguna manera una unidad JATO (Jet Assisted Take Off, en realidad un cohete de combustible sólido) que se utiliza para dar un empuje extra a los aviones militares de transporte pesado para despegar desde aeródromos cortos.
El premiado, condujo su Chevy Impala al interior del desierto y encontró un largo tramo recto. Entonces enganchó la unidad JATO a su coche, entró dentro, cogió velocidad y encendió el dispositivo de motor a reacción. Los policías estimaron que el conductor del coche encendió el cohete a una distancia de 5 kilómetros, aproximadamente, del lugar del choque. Allí, el asfalto estaba quemado y derretido.
Alcanzó el empuje máximo en menos de 5 segundos, con lo que el Chevy alcanzó velocidades de más de 560 Km./h y continuó a máximo empuje durante unos 20-25 segundos adicionales, el conductor, que no era piloto, habría experimentado lo más parecido a las fuerzas gravitatorias que normalmente están reservadas a los pilotos de cazas F-14 bajo una post-combustión completa, básicamente le provocó quedar inconsciente durante el resto del suceso.
El individuo siguió sobre la carretera durante aproximadamente 4 km. (15-20 segundos) antes de que el conductor aplicara y quemara completamente los frenos, reventara los neumáticos y dejara marcas de goma sobre la superficie de la carretera.
Llegó a volar durante otros 2,3 km. impactando en la ladera del precipicio a una altura de 40 metros, dejando un cráter negro de tres pies de profundidad en la roca. La mayoría de los restos del conductor no fueron recuperables; no obstante, se extrajeron fragmentos pequeños de hueso, dientes y cabellos del cráter y se quitaron fragmentos de una uña en un trozo de escombros que parecía ser un trozo del volante.
Aunque pueda parecer que son muchos los “premiados”, lo aquí mostrado es solo un pequeño botón de muestra, y por muy increíble que parezca, todos los casos expuestos anteriormente son fácilmente comprobables. Podéis conocer mas premiados en el sitio Web de los premios, y espero no conocer a nadie que merezca ser premiado, ni convertirme en uno de ellos.
Para terminar, nada mejor que recodar una frase de Albert Einstein, “Sólo dos cosas son infinitas,  el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro”.


Juanfra Romero, Delegacion Malaga 2007.

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