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Proyecto SETI, búsqueda de inteligencia Extraterrestre

Desde siempre el hombre se ha preguntado si está solo, si allá en la inmensidad del universo hay otras civilizaciones, otras formas de vida, por este motivo nace el proyecto SETI, se inicia la búsqueda extraterrestre.
Si se pretende buscar vida semejante a la nuestra, si se pretende buscar inteligencia ajena a la terrestre es básico el buscar nuevos planetas, así el avance científico y las nuevas técnicas de investigación permiten el descubrimiento de nuevos planetas, pero a pesar de lo que en un principio pudiera parecer, la mayoría de los sistemas planetarios descubiertos no se parecen al nuestro, planetas grandes, más que grandes enormes con extrañas órbitas, hasta hace relativamente poco no se descubrieron planetas similares a nuestro mundo, la Tierra, un planeta capaz de albergar vida tal y como la conocemos.
¿Existe vida más allá de nuestro planeta?
¿Existe una vida similar a la nuestra?
Desde hace años se inicia el proyecto SETI, radiotelescopios gigantescos y potentes son enfocados hacia las estrellas, esperando una alerta, una señal, una prueba de inteligencia extraterrestre. En diferentes ocasiones ha saltado la alarma, algo parecía provenir de las estrellas, posibles emisiones extraterrestres, pero hasta ahora dichas emisiones no han podido ser comprobadas, no se ha podido determinar una procedencia real extraterrestre.

Radiotescopio, enfocado a las estrellas con el fin de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Decenas de planetas han sido descubiertos, pero como anteriormente decía, son notablemente diferentes al nuestro, describiendo órbitas muy cercanas a su sol, temperaturas extremadamente calientes, lo que imposibilita la vida, al menos tal y como la conocemos. Lo cierto es que la mayoría de los planetas descubiertos serían de estas características, con órbitas “excéntricas” órbitas muy elípticas, no similares a las más circulares de nuestro sistema solar, donde nos encontramos nosotros.
Un porcentaje muy bajo, han sido los planetas descubiertos que describen una órbita similar a la nuestra, a la de nuestro sistema solar, pero el descubrimiento de unos y otros planetas es de vital importancia, cuando lo que se pretende es encontrar vida inteligente más allá de nuestro planeta.
El proyecto SETI rastrea el universo en busca de señales inteligentes, procediendo al estudio de las señales electromagnéticas intentando descifrar de entre ellas posibles emisiones no provenientes de la Tierra.
Básicamente existen dos sistemas para la búsqueda, uno consiste en rastrear todo el firmamento, lo que claramente conlleva una gran cantidad de tiempo en la búsqueda y en su posterior análisis.
El segundo sistema es el más empleado, consiste en seleccionar la búsqueda en aquellos sistemas, enfocando los radiotelescopios y concentrando la búsqueda en sistemas y planetas similares al nuestro.
Así nace el proyecto Phoenix en 1995, basando su búsqueda en los planetas más próximos y cuyas características son más probables de albergar vida, en apenas un año este proyecto ya había escuchado un tercio de las estrellas con más posibilidad de albergar vida, hasta el momento nada comprobado, sin embargo los “oídos” permanecen atentos.
Desde que comenzara el proyecto y en menos de una década fueron descubiertos más de 70 planetas, con un ritmo creciente, pero planeta extremadamente lejanos, estos planetas no reflejan una gran cantidad de luz, por lo que es precisamente su movimiento alrededor de las estrellas, lo básico para que sean descubiertos, sin embargo estos objetos son notablemente sutiles, por lo que la mayoría de los planetas descubiertos son de gran masa, ya que la sutileza de los más pequeños sería difícilmente detectada.
Pero aunque la mayoría de los planetas sean de gran masa no excluye la posibilidad de que estos tengan satélites o existan otros planetas cuyo movimiento y dado lo sutil de este pase desapercibido para los astrónomos.

Radiotelescopio Arecibo.
Desde que comenzara la búsqueda de otros planetas, los “éxitos” no se harían esperar, descubriendo el primer planeta orbitando una estrella enana roja, la más común de nuestra galaxia, pero con toda seguridad habrá miles de ellos.
Tristemente para todos, la dificultad de encontrar planetas similares en tamaño a la Tierra, es grande, difícilmente detectables. El sistema de búsqueda de planetas de menor masa recibe el nombre de “transito”, consiste en determinar, en verificar la existencia de un planeta basándose en que desde la lejanía no es posible ver el planeta en órbita alrededor de una estrella, así para que estos sean descubiertos, los científicos se basan en la disminución lumínica  cuando el planeta pasa por delante del astro, dependiendo de la variación de la luminosidad que es captada desde nuestro planeta se llega a determinar el volumen del planeta. A continuación muestro un gráfico donde se muestra el sistema de captación de estos planetas “pequeños”

Gráfico del sistema empleado para el descubrimiento de planetas pequeños, llamado “Transito”
Consistente en la medición de las variaciones lumínicas captadas desde la Tierra, cuando un planeta pasa por delante de una estrella, la cantidad de luz disminuye, para volver a aumentar, a volverse estable una vez el planeta ha terminado de pasar por delante, basándose en estas variaciones, los científicos son capaces de determinar el volumen del planeta descubierto.
Lo que determina la posibilidad de la vida en nuestro planeta es precisamente la órbita que describe la Tierra en torno al Sol, prácticamente de forma circular, manteniendo temperaturas no extremas.
Otros científicos opinan que para la búsqueda de inteligencia extraterrestre lo que se debería hacer es enviar señales al espacio, cosa que de alguna manera ya hacen nuestros satélites artificiales, pero claro, de escasa potencia, comparando el alcance de estas emisiones con la inmensidad del espacio y la lejanía de los planetas.
Todas las consideraciones han de ser tenidas en cuenta cuando lo que se persigue es la búsqueda de inteligencia ajena a nosotros, si realmente “alguien” emite, no sabemos con qué potencia ni en qué frecuencia, ni la naturaleza de estas emisiones, por lo tanto parece lo más razonable escuchar y emitir, mandando mensajes hacia las estrellas.
Básicamente nos encontramos con dos maneras de pensar en torno a la búsqueda extraterrestre, los que niegan la existencia de vida más allá de nuestro planeta (cosa que a mí parecer es poco probable) y los que afirman que la vida debe ser de lo más común en el universo, por lo que ambas cuestiones ponen a luz el hecho de que nos faltan datos que corroboren una u otra teoría.
A mí manera de ver la búsqueda extraterrestre es extremadamente conservadora, buscando siempre lo parecido a lo que ya conocemos, pero tal vez existan otros mundos, otras civilizaciones, cuya vida y sistema sea totalmente diferente al nuestro, por lo tanto me parece de gran importancia centrarse en la búsqueda de inteligencia ajena a nosotros sin descartar nada, búsqueda en planetas grandes y pequeños, tal vez dicha inteligencia habite en voluminosos planetas, tal vez hayan trasladado su inteligencia, sus emisiones a otros lugares, no se puede cerrar ninguna vía, nosotros mismos, tal vez dentro de años colonicemos otros planetas llevando hasta allí nuestra inteligencia artificial.
El proyecto se centra en la búsqueda de vida, pero para ello también se centra en la búsqueda de nuevos lugares capaces de albergarla o donde esta esté presente y como no, en el propio estudio de cómo nació la vida en nuestro sistema.
Dado que el sistema SETI requería de gran presupuesto en la actualidad el proyecto continúa mediante el sistema de la captación de frecuencias por un radiotelescopio, estas señales procesadas por la Universidad de Berkeley y recortadas en paquetes de 2 min. De duración, después voluntarios de todo el mundo a través de ordenadores personales son analizadas en busca de secuencias con probabilidad de ser inteligentes. Dos sistemas son empleados para ello, por una parte un salva pantallas que analiza estas grabaciones cuando nuestro ordenador está inactivo y otro sistema para aquellos que desean adentrarse más en esta experiencia ejecutando un programa de análisis cuando se desea.
Desde luego la búsqueda de inteligencia extraterrestre es apasionante y a la vez inquietante, tal vez algún día una de estas señales sea realmente de procedencia extraterrestre  llevando consigo un mensaje.

Fran Recio, Delegacion Barcelona SEAMP 2010.